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"La tecnología es el recurso más seguro para un mundo menos dogmático y doctrinario"

EDUARDO PUNSET, abogado, economista y divulgador científico [LA ENTREVISTA]

 

  • DESPUÉS DE UNA TRAYECTORIA COMO LA SUYA ¿CÓMO HA ENCONTRADO EL CAMINO A LA FELICIDAD?

Aprendí del resto de los animales que la felicidad aflora cuando se desarrollan las cualidades innatas y no los mensajes impuestos. Identificado el objetivo, basta con concentrar todos los esfuerzos y emociones en lo que uno está haciendo. Y esto sirve también para el fin de semana.

  • ¿CUÁL ES LA FÓRMULA DE LA FELICIDAD? ¿QUÉ LE SUGIEREN LAS PALABRAS DE JEAN-PAUL SARTRE EN EL SENTIDO DE QUE "LA FELICIDAD NO ES HACER LO QUE UNO QUIERE, SINO QUERER LO QUE UNO HACE"?

No son dos objetivos contradictorios, sino complementarios. A efectos didácticos, Sartre utiliza la paradoja, pero su frase es un simple reflejo literario de lo que le he dicho antes: la felicidad surge cuando desarrollamos todo nuestro potencial tanto intelectual como como emocional.

  • ¿QUÉ PAPEL TIENE LA TECNOLOGÍA EN EL MUNDO ACTUAL? ¿NOS AYUDA A SER MÁS FELICES, A SER MÁS PERSONAS...?

Las nuevas tecnologías amplían el ámbito de aplicación del método científico permitiendo medir cosas y procesos que antes no podían medirse. El caso de las resonancias magnéticas y las emociones son un claro ejemplo de ello. Ahora no solo constatamos lo que ya intuiamos –la tecnología es el motor del cambio social, sino que es el recurso más seguro para un mundo menos dogmático y doctrinario. La fusión entre hombre y máquina es un fenómeno imparable. Los seres inteligentes no lo son más ahora que hace 50.000 años pero gracias a la tecnología hemos desarrollado un nueva ventaja adaptativa.

  • CIENCIA, TECNOLOGÍA, INNOVACIÓN... ¿DEBEMOS PLANTEARNOS ALGUNOS LÍMITES O TODO VALE EN EL NOMBRE DEL PROGRESO?

Su pregunta tendrá sentido, probablemente, dentro de cien años. De momento, seguimos viviendo en la sociedad de la ignorancia, la primacía del conocimiento revelado y el imperio del dogma. La Ciencia, la tecnología y la innovación están, de momento, en su más tierna infancia. Estamos muy lejos de que haya demasiada ciencia; por ahora el problema es que hay demasiada poca.

  • ¿EN ESE PANORAMA QUE USTED DIBUJA Y ANALIZA, DÓNDE QUEDA LA PERSONA?

Estamos intentando rescatar, justamente, a la persona del impacto terrible del ejercicio abyecto del poder político, que no es democrático en la mayor parte del mundo; del lavado de cerebro en que han transformado a la mayoría de los sistemas educativos, en lugar de ser el mejor instrumento crítico para la interacción social y el avance del conocimiento. En el panorama que viene la persona será la gran singularidad, por primera vez.

  • LA UNIVERSIDAD ES LA PIEDRA ANGULAR DE CUALQUIER SISTEMA DE CIENCIA E INNOVACIÓN. ¿QUÉ OPINA USTED SOBRE LA FUNCIÓN QUE ESTÁN DESARROLLANDO LAS UNIVERSIDADES?

Doy por sabidos los aspectos positivos. A la comunidad científica y académica le sobra gremialismo; le falta pasión por el impacto del conocimiento y la innovación en la vida cotidiana de la gente; y a nivel organizativo debiera renunciar a los entes gigantescos, centralizadores y burocráticos en favor de sistemas más parecidos a los monasterios medievales: multiplicidad de centros del conocimiento multidisciplinar interconectados a nivel planetario.

  • CUÁL ES EN SU OPINIÓN LA MAYOR INNOVACIÓN QUE HA EXPERIMENTADO EL SER HUMANO Y CUÁL SERÁ EL PRÓXIMO GRAN CAMBIO AL QUE NOS ENFRENTEMOS.

Hace unos cincuenta mil años el cerebro de los homínidos desarrolló su capacidad metafórica y analógica. Poder relacionar las enseñanzas de un dominio particular en otros dominios. Ahí nace la ciencia, el arte y la religión. A nivel tecnológico la invención de la cesta figura en los primerísimos lugares. Los chimpancés siguen teniendo que ir al bosque todos los días para buscar sustento y exponerse a sus depredadores. De cara al futuro se abre un apasionante reto: la era del control biológico.

  • ¿QUÉ FUTURO ESTAMOS CONSTRUYENDO?

Como sugiero en mi libro “El viaje a la Felicidad. Las últimas claves científicas”, es la primera vez en la historia de la evolución que la humanidad tiene futuro, gracias al alargamiento de la esperanza de vida. En ese futuro la componente fundamental hasta ahora: la inversión reproductiva, dejará de serlo. Y por fin las personas, los colectivos y las instituciones se centrarán en colmar los cuantiosos déficits de mantenimiento heredados.

 La entrevista de Ibermática

Fotografía de Eduardo Punset

El perfil de Eduardo Punset
 El viaje a la felicidad, libro de Eduardo Punset

El viaje a la felicidad

Hace poco más de un siglo, la esperanza de vida en Europa era de treinta años, como la de Sierra Leona en la actualidad: lo justo para aprender a sobrevivir, con suerte, y culminar el propósito evolutivo de reproducirse. No había futuro ni, por lo tanto, la posibilidad de plantearse un objetivo tan insospechado como el de ser felices. Era una cuestión que se aparcaba para después de la muerte y dependía de los dioses.

La revolución científica ha desatado el cambio más importante de toda la historia de la evolución: la prolongación de la esperanza de vida en los países desarrollados, que ha generado más de cuarenta años redundantes –en términos evolutivos-. Los últimos experimentos realizados en los laboratorios, apuntan a una esperanza de vida de hasta cuatrocientos años. Por primera vez la humanidad tiene futuro y se plantea, lógicamente, cómo ser feliz aquí y ahora. La gente se ha sumergido en esta agua desconocida, prácticamente sin la ayuda de nadie. Con la excepción singular del preámbulo de la Constitución de Estados Unidos de América, que establece el derecho de los ciudadanos a buscar su felicidad, no existe nada encaminado a este fin en la práctica del pensamiento científico heredado. Ahora la comunidad científica intenta, por vez primera, iluminar el camino.

El viaje a la felicidad acaba de empezar, y su final es incierto. Se da la paradoja de que, justo en estos momentos, la flor y nata de los científicos lanzan un grito de alerta: se ciernen amenazas letales de tal calibre, que sólo existe un 50% de probabilidades de alcanzar el objetivo de la felicidad. Aunque supiéramos lograrla, las amenazas globales, provocadas por la acumulación de armas nucleares y su dispersión, el colapso energético, las sustancias químicas y biológicas en manos del terrorismo, el uso perverso de la manipulación genética, la nanotecnología y la robótica entorpecen el viaje hacia la felicidad. A diferencia de los imponderables del pasado, que eran de origen natural, los actuales están inducidos por la mente humana, que podría recorrer ahora el camino de la felicidad, si la dejaran.

Este libro se enmarca en mi fascinación por el impacto de la ciencia en la vida cotidiana de la gente. Su objetivo es muy simple: poner al alcance de los lectores los descubrimientos científicos más recientes sobre la búsqueda de la felicidad. En su mayoría, esos impactos han sido comprobados empíricamente, en humanos y otros animales; pero no ha transcurrido el tiempo suficiente para que sean identificados por el grueso de la población, o aprovechados conscientemente en los comportamientos del siglo XXI.