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- Info
La web 2.0 abre las puertas a la colaboración
El fenómeno de la web social o web 2.0 ha supuesto una verdadera revolución en los hábitos de uso de Internet. Los usuarios han pasado de ser meros consumidores de contenidos a sujetos activos de generación de opinión, de publicación de contenidos y de amplificación de noticias. Al mismo tiempo, han comenzado a relacionarse y comunicarse entre sí, creando redes personales, profesionales, o grupos de interés en torno a una temática concreta. Todo ello ha estado basado en la socialización de una serie de herramientas de edición y publicación de contenidos (blogs, YouTube, Twitter), y en la penetración de las tecnologías de redes sociales (Facebook, LinkedIn, MySpace).
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Sin embargo, el éxito del fenómeno 2.0 no parece tener un reflejo
directo en el ámbito interno de las empresas. Y eso que muchas
consideran ya como primordial la participación de sus profesionales en
los asuntos de la organización para que sean más competitivas. Para
ello, muchas organizaciones se encuentran inmersas en proyectos de
gestión del conocimiento con los que buscan, por una parte, recoger,
divulgar y facilitar el acceso al conocimiento explícito de la empresa
(que ya se encuentra en documentos digitales principalmente) y, por
otra, facilitar el intercambio de conocimiento tácito (basado en la
experiencia profesional y personal) entre sus profesionales.
Enterprise 2.0 – los obstáculos
Es esencialmente en el terreno del conocimiento tácito donde lo 2.0
podría tener un mayor impacto en la empresa. Pero su ecosistema interno
no se parece en mucho al de Internet y este tipo de iniciativas se
encuentran con muchos obstáculos, antes incluso de ser puestas en
práctica, y no provienen precisamente del mundo de la tecnología: miedo
a la improductividad, ROI no claro, cultura organizacional poco
participativa, nivel de confianza bajo entre los participantes y con
respecto a la organización, ‘infoxicación’ (demasiada información poco
relevante), o problemas en la integración de estas plataformas con los
sistemas corporativos establecidos son algunas de las causas por las
que este modelo no termina de cuajar.
Con este oscuro panorama, uno puede quedarse en situación de
parálisis ante la dificultad de calcular un ROI de forma clara,
justificándose con la idea de que el email sigue siendo suficiente para
mantener la interrelación online y confiando en que los sistemas de
ficheros documentales contienen todo el conocimiento explícito de la
organización.
Pero el riesgo que se corre de seguir anclado al email y a los
sistemas de ficheros es grande. En entornos de competencia donde la
innovación es fuente de ventaja competitiva, resulta fundamental
fomentar la interacción y conversación entre los miembros de una
organización en relación con las actividades que realiza. Y el email,
aunque funciona bien para el envío de mensajes directos a personas o
listas de personas cerradas, no es la herramienta más eficiente en
escenarios de discusión y conversación abiertos.
Clasificación de las comunidades online
La web 2.0 ha popularizado el uso de blogs, microblogs, wikis y
redes sociales, pero cada herramienta tiene su utilidad y, en cada
contexto o tipo de comunidad, será recomendable otorgar mayor
protagonismo a unas que a otras.
A continuación se realiza una clasificación de tipos de comunidades,
describiendo los aspectos que las caracterizan y mostrando qué
tecnologías son las más adecuadas para cada caso:
- Grupos de interés. Los miembros de este tipo de
comunidades están interesados en mantener el contacto unos con otros,
reforzar sus relaciones, recibir recomendaciones y, en algunos casos,
constituir una corriente de opinión. No se suele saber de antemano si
los resultados serán provechosos, pero normalmente los miembros estiman
que en la comunidad encontrarán a otros miembros con intereses comunes,
opiniones similares o puntos de vista interesantes. Lo que se persigue
es facilitar la conversación online y la interacción entre sus
miembros, y ahí es crucial construir un espacio de confianza. No suelen
tener un límite temporal definido y en muchos casos surgen de forma
espontánea. Tienen sentido en ámbitos donde lo que se comparte-discute
es poco concreto, está en fase de idea o concepto. Se cubren bien con
herramientas que tengan funciones de redes sociales (definición de
perfil personal-profesional), microblog, chat, “quién está conectado”,
listado de actividades recientes y webconference. Ejemplos de
aplicación de este tipo de comunidades al ámbito interno de la empresa:
observatorios de tendencias, espacios para especialistas (técnicos,
jefes de producto, jefes de proyecto, comerciales), espacios por área
de especialización (área técnica, producto), desarrollo de
negocio...
- Grupo de trabajo. Engloba a comunidades cuyo ciclo
de vida puede ser limitado en el tiempo y el objetivo a lograr está más
claro (por ejemplo, hay que entregar un documento de oferta en una
fecha concreta). Para dotar de contenido a ese objetivo, interesa
promover el intercambio de puntos de vista entre los miembros de la
comunidad. El nivel de confianza que debe inspirar la comunidad no es
tan importante como en el de grupo de interés, aunque resulta de ayuda.
En este caso, funciona bien la utilización de herramientas para
fomentar la interacción online mediante microblog, chat o
webconference, pero también comienzan a ser importantes las
funcionalidades de gestión de conocimiento explícito como los mapas
mentales, la gestión de documentos, las wikis o la sindicación de
noticias RSS. Ejemplos de aplicación de este tipo de comunidades al
ámbito interno de la empresa: elaboración de ofertas, desarrollo de
nuevos productos/servicios, equipos de mejora, elaboración de planes
estratégicos/marketing, etc.
- Espacio de colaboración en proyectos. Aplicable a
comunidades orientadas a tareas englobadas bajo un proyecto y donde la
herramienta a utilizar debe disponer de funcionalidades relacionadas
con la gestión de documentos, planificación de reuniones, calendarios y
asignaciones de tareas. En este tipo de comunidades un wiki suele ser
de gran utilidad, ya que sirve para que los miembros del proyecto
puedan apuntar información operativa concreta de su ámbito de
actuación, de interés para el resto de miembros del equipo, pero que
por su carácter operativo no suele estar recogida en ningún documento.
El tiempo de vida de este tipo de comunidades suele ser definido (el
marcado por el plan de proyecto). Lo que suele discutirse-comentarse
está relacionado con temas concretos y puede requerir cierta
“interacción continua” entre sus miembros para solventar dudas y
problemas relacionados con el día a día de los proyectos. Ejemplos de
aplicación de este tipo de comunidades al ámbito interno de la empresa:
proyectos de todo tipo, proyectos de mejora, taskforces...
- Espacio de colaboración para servicios. Este tipo
de comunidades sirven de soporte para gestionar servicios como
factorías de software, contact centers, soportes técnicos, etc. Suelen
estar muy orientadas a peticiones, resolución de incidencias, dudas...
El tipo de herramientas que funcionan bien en este tipo de comunidades
son las relacionadas con la gestión del contenido que maneja el
servicio, como wikis y gestores documentales. La interrelación online
entre sus miembros se produce principalmente en torno a problemáticas
concretas o temas técnicos que pueden ser canalizados a través de
foros.
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Claves para el éxito
El despliegue de este tipo de tecnologías requiere del desarrollo de
nuevas competencias entre sus usuarios, ya que es fundamental aprender
a utilizarlas correctamente. Las claves a tener en cuenta a la hora de
constituir comunidades online son las siguientes:
- Comprender bien los diferentes contextos donde la
interacción entre profesionales puede ser valiosa, no sólo para la
empresa, sino también para los propios miembros de la
organización.
- Localizar procesos y actividades nucleares de la
empresa donde estas tecnologías puedan multiplicar la interrelación
entre sus miembros: proyectos de mejora, elaboración de planes
estratégicos, observatorios de tendencias, soportes técnicos, etc.
- Saber si existen comunidades que interaccionan
habitualmente, ya de forma presencial o utilizando
medios tradicionales (email, teléfono), para partir de interacciones
existentes.
- Empezar formando comunidades en torno a temas
novedosos o que supongan un reto para sus miembros. Es precisamente en
estos contextos donde la mayor parte de las personas son más proclives
a la cooperación.
- No se puede forzar a participar. Resulta fundamental
explicitar los beneficios que lograrán los
profesionales por hacerlo:
- Reputación, escaparate, reconocimiento.
- Ampliación de conocimientos propios – competitividad
profesional.
- Networking con profesionales del mismo nivel de conocimiento,
complementarios o que les aportan valor.
- Satisfacción por trabajar en un reto que implica cooperación.
- Fuente de inspiración para nuevas ideas.
- Efecto de opinión escuchada.
- Potenciar el uso de figuras dinamizadoras como
moderadores, con grandes habilidades de comunicación, dominio de las
nuevas tecnologías y con experiencia-representatividad en torno a la
temática ante el resto de participantes y agentes externos.
- Involucrar a los entusiastas en primer lugar.
Buscar “conspiradores”.
- Ser consciente de cierta sensación de descontrol
inicial, o de ruido. No se trata de filtrar todas las
participaciones para asegurar que todo lo que surja sea estrictamente
del ámbito de la comunidad, ya que eso supondría perder por el camino
ideas, conexiones, etc. que sólo en un entorno flexible pueden
aflorar.
- Comenzar inside the firewall para desarrollar competencias
primero en entornos controlados.
- Combinar actividades online y offline,
especialmente en comunidades donde es fundamental fomentar la
confianza entre sus miembros.
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