|
La innovación entra en juego
La jornada, titulada La innovación entra en juego, ha
tenido lugar en el Bilbao Exhibition Centre (BEC) de Barakaldo, y ha
sorprendido a todos los asistentes con una dinámica muy participativa.
El BEC se ha convertido momentáneamente en una enorme sala de juego o,
lo que es lo mismo, en el primer espacio de innovación. Sentados en
torno a medio centenar de mesas preparadas para la ocasión, todos han
podido jugar a Enkidu, el viajero del tiempo, y sumergirse por
un instante en una aventura donde ha aflorado la sorpresa, la
estrategia, la creatividad, la cooperación, y por supuesto, la
diversión.
El evento ha contado también con la participación de un selecto
grupo de profesionales, destacados cada uno en su disciplina, que han
debatido sobre el juego y la innovación desde visiones muy diferentes.
Entre ellos se encontraban la escritora Toti Martínez de Lezea, los
ingenieros Javier Rui-Wamba y Gabriel Ferraté, el creador de juegos
Oriol Comas, el glaciólogo Adolfo Eraso, el sacerdote Luis de Lezama,
el arqueólogo Eudald Carbonell, el filósofo Daniel Innerarity, el
cocinero Andoni Luis Aduriz o el economista Juan Urrutia.

José Luis Larrea
El presidente de Ibermática, José Luis Larrea, ha sido el encargado
de abrir la jornada y de explicar por qué se ha decidido enmarcar El IV
Encuentro Anual de Innovación en torno al juego, precisamente en un
clima de incertidumbre y crisis económica como el actual. A su juicio,
este hecho, lejos de ser un sinsentido o una contradicción, “es el
principal reto que tenemos para superar la situación, dominarla y salir
reforzados para el progreso futuro, ya que pone en valor a la
innovación como elemento fundamental para la competitividad”.
“Precisamente hoy más que nunca es cuando aflora el potencial de
innovación, y cuando vamos a demostrar que esto no era una moda o algo
que decíamos por decir, sino que realmente era algo importante para
construir el siguiente estadio de competitividad de la sociedad y la
economía. Una competitividad al servicio del bienestar de los
ciudadanos”, ha asegurado.
Ante la situación de crisis, ha explicado que las empresas están
mirando al espacio de la acción, encontrando sólo las armas del pasado:
“Intentamos activar nuestros procesos de calidad para hacer nuestros
productos y servicios más competitivos, pero, sobre todo, miramos a los
costes, para reducirlos, y damos una vuelta más de tuerca a los
recursos naturales. En definitiva, volvemos a mirar todo aquello que
nos sirvió para ganar competitividad, para ver si en el pasado volvemos
a encontrar las respuestas del futuro. Lamentablemente, el pasado no
nos va a dar la clave del futuro”.
Sin embargo, ha subrayado que la clave del futuro sigue estando en
la innovación, y que el primero de los cuatro espacios que hay que
activar para innovar es el de la sorpresa y el estímulo. “Es un espacio
de juego con nosotros mismos y nuestro entorno para buscar
sorprendernos con lo cotidiano. Trabajar este espacio para la
innovación es cultivar un espíritu que es capaz de estimular sus
pensamientos y encontrar yacimientos de innovación en la naturaleza y
en las cosas que nos rodean”, ha indicado.
Del espacio del estímulo, sorpresa y juego hay que pasar al espacio
de la sugerencia y la conversación, después al de la evocación y
reflexión individual, y finalmente al de la acción, en el que se aplica
la nueva idea, se le da sentido útil y práctico a la innovación y se
proyecta en el progreso de la empresa y la sociedad.
Con todo esto, Larrea ha indicado que los cuatro espacios de la
innovación son fundamentales para innovar, progresar y ganar el futuro.
“Y para eso, el primer paso es jugar con la crisis, llevarla al primero
de los espacios de la innovación: el espacio de la sorpresa y el
estímulo, el espacio del juego, superando el miedo, aprovechando las
oportunidades y situando las cosas en su justa medida. Nadie dijo que
iba a ser fácil, pero no importa, no hay otro camino mejor que jugar
con la crisis innovando”, ha concluido.
Ana Aguirre
A continuación, la consejera de Industria, Comercio y Turismo del
Gobierno Vasco, Ana Aguirre, ha calificado la cita como “un largo
itinerario del pensamiento, que con los años ha logrado situarse como
un foro referente de creatividad”. Desde la innovación en la alta
cocina y los aromas a la idea del tiempo y la resistencia al cambio,
Aguirre ha querido asumir nuevamente el reto de la innovación, en esta
ocasión centrada en el juego.
Para la consejera, “la innovación surge de la originalidad, que sólo
es posible en espacios amplios que den margen a nuevas ideas de
creatividad”. En este sentido, Ana Aguirre ha aconsejado a las empresas
evitar los límites estrictos y estrechos si tienen la intención de
hallar innovación. “Para ello, muchas veces es necesario reinventar las
reglas del juego para dar cabida a la originalidad”.
La consejera ha asegurado que “la innovación no surge encerrada en
un proceso, sino que nace de mirar la misma realidad cotidiana con
diferentes ojos y de la necesidad de buscar una finalidad que nadie
antes ha encontrado”. Por ello, las empresas tienen el deber de
propiciar espacios con normas laxas y con posibilidad de innovar más
allá de los límites previamente establecidos. “Las empresas que hallan
la innovación deben seguir en su empeño por incentivar, impulsar y
apoyar estas iniciativas”, finalizó la consejera.

Toti Martínez de Lezea
La escritora Toti Martínez de Lezea ha tratado de ligar el mundo de
la literatura al de la innovación y, cómo no, también al del juego, no
sin antes recordar que “el juego es natural en las personas, desde
niños ya está inventando juegos, historias y dando vida a personajes
imaginarios”.
Hecho este inciso, ha explicado que la innovación siempre ha estado
unida a una profesión tan creativa como la literatura, la cual ha ido
evolucionando como cualquier otra actividad de la vida con el paso de
los años. “Ahora no leeríamos lo que leían antes, es difícil de
entender, con palabras que desconocemos y giros que nos resultan
extraños. En este sentido, la literatura evoluciona a la par que la
propia sociedad, si bien es cierto que todas las novelas ya se han
escrito, ya que las hay millones y de todos los tipos”.
Aparte de esta evolución paralela, Martínez de Lezea ha señalado
otras innovaciones que algunos autores han intentado introducir en los
libros, como cuando se escribió una novela de 240 páginas sin puntos y
apartes, cuando se redactaron 400 páginas dialogadas en su totalidad o,
justo al contrario, sin un solo diálogo en toda la publicación.
En lo que respecta a la literatura y al juego, la escritora ha
resaltado que ella misma empezó a escribir innovando, porque empezó a
hacerlo con cincuenta años, y jugando, por una apuesta, asegurando que
era capaz de terminar una novela: “Arriesgué y me ha salido bien”.
Además, ha enumerado varios paralelismos que existen entre el arte de
escribir y el juego, porque en la literatura existe desafío, “a la hora
de enfrentarse a una nueva novela o con una página en blanco, y llevar
la historia hasta el final”; aventura, “en la hazaña por que el libro
sea publicado”; riesgo, “puede gustar o no gustar”; combate, “con las
modas literarias y con los propios colegas de profesión y críticos”;
oportunidad, cambio, ficción… pero sobre todo creatividad: “Todos
podemos ser creativos, lo que hay que hacer es intentarlo y encontrar
un motivo para crear”.
Javier Rui-Wamba
Para el ingeniero de caminos y puertos, uno de los autores de la
ampliación del Museo Reina Sofía de Madrid, la innovación surge “del
afecto hacia lo que hacemos porque es la única forma de avanzar y dar
un paso más hacia la creatividad”. Según Rui-Wamba, “las empresas deben
vivir con los ojos abiertos e intentar tener una mirada trasversal y no
perder el sentido lúdico del trabajo, ya que para hacer bien las cosas
hay que disfrutar con ellas. Es la única forma de aprovechar las
oportunidades”.
Desde su experiencia personal, el ingeniero ha optado por escuchar y
personalizar sus propias construcciones. Rui-Wamba es el creador de
iniciativas tan originales como la composición musical de sonidos
extraídos de sus puentes. Dice que sus obras son música y nosotros
tenemos el deber de escuchar aquello que nos quieren enseñar aparte de
lo meramente visual. “De las notas musicales de mis puentes se
desprende su identidad”, ha señalado. Esta misma lección es la que
deben aplicarse a sí mismas las empresas, que tienen la necesidad de
escuchar la relación de frecuencias de sus construcciones y darles
apoyo si lo necesitan. “Las empresas son gestoras de incertidumbres y
trabajan para gobernar el comportamiento de sus decisiones, muchas
veces basadas en datos insuficientes”, ha dicho Rui-Wamba.

Oriol Comas
El autor de Enkidu, el viajero del tiempo, Oriol Comas, ha
explicado durante su intervención que “las empresas entienden y
apuestan por la innovación porque son conscientes de que no se puede
vivir del pasado” y ha asegurado que “la imaginación es ilimitada a la
hora de encontrar la forma más innovadora de lograr las metas fijadas
de cada organización”. Asimismo, ha indicado que “los juegos son
creación y sujeto constante de innovación, y siempre han sido un reto
para nuestra especie. Por lo tanto deberíamos fijarnos en el juego si
queremos analizar el espíritu creativo del hombre”.
El experto en juegos ha señalado que en el mundo empresarial
“aplicar algunas de las estrategias del juego es beneficioso para el
negocio. Hay que ser creativo, saber aprovechar la oportunidad y ser
consciente de cuándo se debe uno retirar a tiempo”. Además, si bien ha
afirmado que “el juego ha sido históricamente competitivo, ya que casi
siempre vence uno”, ha reconocido que se ha producido un cambio en los
juegos modernos, en donde cada vez interviene más la cooperación y la
habilidad diplomática para la consecución de la victoria”.
A juicio de Comas, el juego es sobre todo innovación. “Desde el
punto de vista de la creación humana, el juego es siempre un factor de
innovación. Si hay tantos juegos es porque cada uno aporta algo nuevo
al anterior. Siempre ha habido personas que han querido expresar su
creatividad a través de un juego aportando nuevas ideas, originales y
atractivas”.
Primera mesa redonda
La primera mesa se centró en la incertidumbre, cambio y cooperación,
y a ella asistieron el glaciólogo Adolfo Eraso, el ingeniero Gabriel
Ferraté, el sacerdote Luis de Lezama y el director general de
Ibermática, Joseba Ruiz de Alegría, quienes han comentado la partida
jugada por los estudiantes del programa “Innovandis” de la compañía
tecnológica.
Para Adolfo Eraso, “la innovación abre un abanico de posibilidades
para los aventureros. No obstante, no debemos olvidar que conlleva
riesgos y ante ellos también hay que estar preparados”. Por su parte,
Gabriel Ferraté ha señalado que “el progreso empresarial proviene de
saber gestionar la incertidumbre y adaptarse al cambio”. Mientras, Luis
de Lezama ha reseñado que “resulta evidente que la crisis supone un
cambio, que sirve para crecer. En este sentido, actualmente estamos en
ese juego del cambio. Curiosamente la vida nos mete en el juego”. Por
último, Joseba Ruiz de Alegría ha destacado que “el juego es un buen
ejemplo de lo que nos toca hacer todos los días en las empresas, ya que
provoca situaciones de cambio, y en el cambio está la oportunidad”.

Segunda mesa redonda
El evento concluyó con una mesa redonda en torno a la que se
sentaron el arqueólogo Eudald Carbonell, el filósofo Daniel Innerarity,
el cocinero Andoni Luis Aduriz y el economista Juan Urrutia. Carbonell
ha reconocido que ve la innovación como un elemento que incrementa la
sociabilidad, “lo que no incrementa la sociabilidad no es una
innovación socializada y por tanto tiene poco sentido”. Mientras que en
el juego ve una serie de elementos potenciales importantísimos, “como
interacción, redundancia, paciencia, estrategia… y cuando se hace con
grupos diversos, alianzas y cooperación”.
Innerarity ha recordado que para tener suerte y ganar, tanto en el
juego como en la vida misma, no basta con esperar a que llegue el azar,
“sino que hay que buscarlo y propiciarlo para que le sea favorable”.
Urrutia ha explicado que desde que aprendió a jugar en la escuela no ha
dejado de jugar, “y cuando lo he hecho todo me ha salido bien, mientras
que cuando me he tomado las cosas en serio, me han salido casi siempre
mal”.
Y finalmente, Aduriz ha apuntado que “estamos intentando implementar
nuevas formas de pensamiento para acercarse a una comida, pero chocamos
con todo el conocimiento y prejuicios de la gente, incluso de la propia
profesión. Para que cambie esta situación cultural está siendo
fundamental el juego, que hace reír, pero después también pensar. Y
gracias a él nos encontramos con desestructuraciones, antojos,
evocaciones, esfuerzos por encontrar sabores puros, por buscar
incongruencias, por dar más importancia a las texturas que a los
sabores, por poner en valor productos que teníamos desechados, por
mezclar sabores feos… Todo esto lo introducimos en la cultura
gastronómica jugando y experimentando”.
|

 |