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Ibermática construye una nueva sede en Bizkaia para 1.000 profesionales

Se iniciará este año la construcción del edificio en Zamudio y se agruparán en él a todos los profesionales que trabajan en Bizkaia.

Cerca de 9.000 m2 de superficie construida y tres plantas de altura en una parcela de terreno de unos 17.000 m2, espacios amplios, zonas de movilidad, un diseño ecológico y, como no podía ser de otra manera, innovador. Así será el segundo edificio en propiedad de Ibermática, después de la sede de San Sebastián, que se comenzará a construir este año en el parque tecnológico de Zamudio con el objetivo de agrupar a todos los profesionales que trabajan en Bizkaia.

De esta manera se producirán mayores sinergias entre todos ellos, incrementándose la integración de los grupos, eliminándose los desplazamientos entre sedes y mejorando la eficiencia en infraestructuras tecnológicas y líneas de comunicaciones. Además, con este cambio se ajustará la capacidad de espacio a la evolución de las necesidades de negocio y se dotará de soluciones más robustas.

Sin embargo, este proyecto no sólo permitirá acabar con la dispersión de los profesionales que hasta ahora se ubicaban en las diferentes oficinas de Basauri, Zamudio o Leioa, sino que reforzará también de forma notoria la imagen corporativa del grupo, otorgando un nivel de representatividad adecuado a lo que es en este momento y pretende ser en el futuro Ibermática.

De hecho, el edificio Z-501, como así se ha denominado, ocupará el espacio más amplio de todas las empresas que se encuentran en el parque, y contará con un aspecto imponente, gracias a la labor de la arquitecto Itxaso Etxebarria. En este sentido, cabe destacar el espectacular diseño de la recepción y la nueva organización del espacio, más acorde con el siglo XXI, que permitirán compaginar un alto nivel de ocupación con un entorno confortable de trabajo.

El nuevo inmueble, en el que se invertirán 18 millones de euros, estará terminado casi con toda probabilidad antes de que finalice el próximo año, podrá albergar a mil profesionales de la compañía y dispondrá de los últimos avances en sistemas tecnológicos y de seguridad.

Imágenes de la que será nueva sede de Ibermática en Bizkaia

 

Proyecto ecológico

Si algo va a caracterizar de principio a fin a la ejecución de este proyecto, es la minuciosa sensibilidad con la que se está trabajando para que el impacto ecológico sea el menor posible. Y no sólo porque todos los árboles protegidos de la zona se vayan a respetar, manteniendo o cambiando su ubicación, sino porque se trata de un edificio de construcción sostenible. Es decir, incluye un consumo racional de energía y agua, una utilización de materiales no dañinos con el medio ambiente, un uso racional del suelo, una minimización de residuos durante la construcción y el periodo de vida, y una integración natural en el entorno.

Así, con un diseño racional y elegante se ha proyectado un edificio de oficinas moderno y de bajo consumo energético que se ejecutará con criterios arquitectónicos, instalaciones bioclimáticas y sistemas constructivos que fomenten el ahorro y la eficiencia energética, reflejo del compromiso de Ibermática por el medio ambiente.

El que las oficinas sean bioclimáticas significa que, por su orientación, su distribución interior, el diseño de sus instalaciones, de sus fachadas y de los flujos energéticos, el propio edificio realizará un acercamiento a las condiciones de confort interior, utilizando las fuentes y sumideros de calor del entorno tanto en verano, rechazando calor, o en invierno, captándolo, acumulándolo y distribuyéndolo de la manera que más convenga.

Así, las fachadas se orientarán aprovechando la posibilidad de controlar la radiación solar y garantizando la ventilación cruzada de los espacios. La fachada ventilada tiene una cámara que actúa como aislamiento del exterior, creando un “efecto chimenea”. Este efecto se debe al calentamiento del parámetro exterior que provoca una variación de la densidad de la capa de aire del espacio intermedio con respecto al aire ambiente, produciendo el consecuente movimiento ascendente del mismo. El aislamiento térmico de la fachada se adapta a la climatología externa, por lo cual el ambiente en el interior del edificio es idóneo durante todo el año.

Por eso en verano una gran parte del calor es reflejado hacia el exterior (la parte de calor que se filtra a la cámara activa el efecto chimenea, por lo que sólo una mínima parte del flujo de calor es aumentado cuando la fachada es de un color claro) y en las épocas de frío, el muro portante actúa como acumulador de calor interior (esta energía se queda atrapada debido a la capa aislante y la circulación dentro de la cámara de la fachada contribuye a la estabilización térmica).

 

Confort para trabajar

El edificio posibilitará un tratamiento sensato de los recursos ofreciendo a los profesionales un alto nivel en el confort térmico y visual, y en la calidad tanto del aire interno como de la acústica.

La iluminación natural llegará a todo el edificio gracias a unos patios interiores. Así, esta luz penetrará en las zonas más bajas y alejadas de la fachada reduciendo la necesidad de iluminación artificial y permitiendo un ahorro de energía eléctrica del 25%.

Además de las características citadas, se han seguido otros criterios bioconstructivos tales como la utilización de materiales más acordes con la salud y el medio ambiente (maderas naturales, polietilenos, polipropilenos, cauchos o granitos) evitando otros menos sostenibles ambientalmente, como amianto, poliuretano, PVC, fibras de vidrio o plomo, así como otros que, por su impermabeabilidad, dificulten el correcto funcionamiento energético.

Además, las fachadas ventiladas permiten absorber, retener y evaporar la humedad ambiental, consiguiendo con ello un ambiente interior más natural, agradable y sano.

Se estima que el ahorro energético obtenido a partir de medidas pasivas se encuentra entre el 15 y el 30%.

Todas las soluciones adoptadas implican un menor consumo energético y como consecuencia una menor contaminación. En este sentido, los cerramientos se han atendido con esmero, instalándose carpinterías que permiten controlar las filtraciones de viento, dobles acristalamientos y mejoras en el tipo de vidrio en función de la orientación.

Fotografía sede central de Ibermática

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