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Además del soporte que se realiza de forma remota al usuario, surge la necesidad del denominado soporte local. En realidad, el soporte remoto cubre un alto porcentaje de incidencias o problemáticas, pero queda un remanente de atenciones que requieren presencia física y desplazamiento al puesto (actualizaciones, cambios, modificaciones en periféricos, intercambio de piezas o su sustitución, diagnóstico detallado de la incidencia, sustitución del equipo, etc).
Adicionalmente al soporte, la gestión de usuarios conlleva la función de gestionar los cambios del parque. Con ello, nos estamos refiriendo a todos los procesos de modificación, movimiento, intercambio, actualización, etc. Dentro de la terminología técnica y de métodos de IT, a esta función se le conoce habitualmente como las IMACs (Instalaciones, Movimientos, Adiciones y Cambios), que se requiere realizar tanto desde el punto de vista técnico (ampliaciones de funcionalidades, incorporación de periféricos, movimiento de equipos, instalaciones temporales para cursos o ferias, adaptaciones de conectividad, etc.) como funcionales (incorporación de nuevas aplicaciones, parametrizaciones, cambios en el perfil de usuario, instalación de actualizaciones o modificación de componentes...) En definitiva, la gestión del cambio responde a un sinfín de situaciones que requieren de flexibilidad (pero también metodología), recursos disponibles (organizadamente), capacidad de actuación (en toda la geografía donde se desplieguen los sistemas distribuidos) y coordinación (con el resto de áreas de IT, con el soporte, etc). Ibermática organiza la prestación de la gestión de cambios a partir de su estructura de técnicos en toda la geografía y, si es posible, en paralelo con los servicios de soporte local, para así obtener importantes sinergias operativas y economías de escala.
Este tipo de servicios se realiza localmente, directamente sobre el puesto del usuario y, por tanto, en las instalaciones del cliente, es decir, on-site. En función de la estructura organizativa del cliente (sede social, servicios centrales, regionales, agencias, delegaciones, fábricas...) y del volumen de usuarios en cada ubicación y localización, o de la combinación de ambas, surgen diferentes posibilidades en cuanto a disponer de técnicos dedicados o compartidos, o un combinación de las dos.
Además, debido a la capacidad y capilaridad que nos aporta la red de centros y de técnicos de soporte distribuido, es posible acometer proyectos de despliegue tecnológico o renovación. Con ello nos referimos a proyectos donde es necesario un despliegue ágil, rápido y uniforme en toda la geografía, de tecnología. Es algo que habitualmente se requiere en proyectos de renovación del parque, de migración de sistemas, de apertura o modificación de ubicaciones, etc.

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