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Jueves, 24 de Mayo de 2012
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Salvador López: “Dentro de 20 años recordaremos el pasado y nos parecerá increíblemente absurdo vivir sin teletrabajar”

Salvador López combina su labor docente en ESADE Business School y su faceta empresarial, como directivo y como asesor de empresas, con su faceta artístico-musical, en el mundo de la radio y al frente de la banda de rock Telémaco Dormía (cantante, guitarrista y teclista). Ha sido columnista del diario económico Expansión en su propia sección titulada Negocios en clave de Rock. Activo conferenciante y dinamizador de congresos, sacude conciencias a lo largo y ancho del país siendo frecuentemente requerido como speaker en congresos sectoriales y actos empresariales de todo tipo, donde predica la música como fuente de conocimiento para el management. Recientemente ha unido su experiencia en estos tres mundos, académico, empresarial y musical, en un libro titulado 'ROCKvolución Empresarial: lecciones del mundo de la música para directivos y emprendedores', que publica Empresa Activa en España y Latinoamérica y que está atrayendo la atención de los medios de comunicación escritos y online, apareciendo como documento recomendado en multitud de blogs y publicaciones empresariales cada semana desde su publicación.

Salvador López: “Dentro de 20 años recordaremos el pasado y nos parecerá increíblemente absurdo vivir sin teletrabajar”

El empresario Salvador López

Enero, 2012

 
Salvador López. Empresario polifacético
 
Empresario, profesor, escritor, músico, conferenciante, locutor… ¿Con cuál de estas facetas se queda?
Me quedo con el conjunto, porque la combinación de todas ellas hace que sea mejor en cada una de ellas. El que mucho abarca… mucho aprende.
 
¿De dónde saca las horas para llegar a todo? ¿Cómo las gestiona?
No soy ningún workaholic, en absoluto. En realidad soy un learnaholic. El día es muy largo cuando no se dedican ocho horas (o diez, o catorce…) a la misma actividad. Ninguna de mis muchas actividades me requiere dedicación permanente, así que todas me encajan en la agenda. A veces me tomo un desayuno como un marqués y a veces estoy a las 3 de la mañana preparando una conferencia o una clase en inglés para un master. Incluso tengo tiempo para salir a correr algunas mañanas (esta mañana 10km…), para llevar a mis hijos al cole y volverlos a buscar, etcétera. Sencillamente organizo mi tiempo de otra manera. No me ciño a ningún horario. Tal vez me encuentre corriendo por la playa a las 10 de la mañana, y trabajando en mi despacho a las 12 de la noche, incluso sábados y domingos. Es la flexibilidad total. La clave en mi caso es que toda esa variedad y flexibilidad es un escenario perfecto para mi propia digestión creativa. Si estuviera siempre haciendo lo mismo, dentro de un horario y una oficina, no sería feliz. Mi mente y mi espíritu necesitan variedad y diversidad.
 
Habla del rock como nueva fuente de conocimiento en el ámbito empresarial. ¿Qué ha descubierto en él para hacer esta afirmación?
Todos los valores y habilidades que las organizaciones buscan y necesitan: liderazgo, trabajo en equipo, creatividad, innovación, adaptación al cambio, reinvención, orientación al mercado… y también su propia y original manera de ver las cosas. Los músicos crean equipos de trabajo de alto rendimiento, son emprendedores natos y algunos llegan a ser multinacionales. En su ámbito cultivan habilidades que se necesitan en otros ámbitos sociales, como el empresarial. Sus circuitos mentales están cableados de manera distinta, generan ideas originales y valiosas, tienen la capacidad de encontrar soluciones distintas a los mismos problemas. Ni ellos mismos son conscientes del valor de sus propias habilidades. Cuando yo se lo señalo sus caras se iluminan porque comprenden que lo que hacen de manera natural tiene un gran valor social, más allá de los valores estéticos intrínsecos a la música. Muchos me piden papel y lápiz para apuntar conceptos e ideas que surgen en nuestra conversación y que les han sorprendido. Me encanta hablar con ellos (bueno, aunque yo también soy uno de ellos…).
 
¿Cuándo habla de conversación se refiere también a colaboración profesional?
Sí. Hace un par de días entrevisté a Guillamino, un músico electrónico barcelonés. Envió un tema suyo a tres dj’s de otros países para que lo re-trabajaran a ver lo que salía. Con el resultado ha publicado un EP. Ese concepto es interesantísimo, se llama re-work. ¿Se imagina si las empresas se atrevieran a hacer lo mismo? Enviar un producto a otras empresas a ver qué se les ocurría hacer con él, cómo mejorarlo, cómo repensarlo… el mercado ganaría, el usuario ganaría, ellas también ganarían. Estamos hablando de una competición más colaborativa, menos cerrada. Algo así como la open innovation. Los músicos lo hacen desde hace muchos años. Ya ve, y sólo le he hablado de un músico… y hay miles de casos!!. Son verdaderamente una fuente de conocimiento.
 
¿Qué puede aprender de la música una empresa a la hora de dar un impulso a la innovación?
Puede aprender nuevas estrategias para innovar. He reunido en un libro todo eso y muchas otras cosas, y lo he titulado ROCKvolución Empresarial. Hay un capítulo entero sobre las estrategias que han usado los músicos para innovar. Una de ellas, por ejemplo, es sencillamente mezclar cosas. Lo hicieron los grandes Genesis, la banda Black Sabbath, e incluso Michael Jackson. Mezclar cosas es una gran fuente de nuevas emociones para el público (el mercado). Cuando se habla de que algo es “el último grito” o “la sensación del momento” se está hablando de que alguien ha creado una nueva emoción a través de un producto, un servicio o una tendencia. Se grita al experimentar una nueva emoción (de ahí lo del último grito, es decir, la última emoción disponible para el que la quiera experimentar). Pero aparte de mezclar cosas, los músicos tienen otras estrategias para generar innovación. El mundo de la música es (inexplicablemente para mí) una fuente de conocimiento inexplorada. Pero ahí estoy yo haciendo los mapas de ese territorio virgen. Yo puedo hacerlo porque camino simultáneamente por ambos mundos, música y empresa, y también estoy en el campo docente. La combinación de todo me lleva a ver con claridad esos aprendizajes de los que hablo en el libro. 
 
Usted afirma que una organización puede aprender mucho de los músicos. ¿Qué puede aprender, por ejemplo, de Paco de Lucía?
A salir de la zona de confort (cuyo nombre debería cambiarse por el de zona de aburrimiento). La zona de confort es el reducto que nos construimos para nuestra comodidad. Sin embargo la comodidad lleva al acomodamiento. Si siempre nos quedamos en nuestra zona de seguridad (de aburrimiento, insisto) nunca brillaremos, no aportaremos nada nuevo ni de gran valor, nadie nos felicitará, no haremos fortuna. Fuera de esa zona de aburrimiento está la zona donde crecemos (como personas y como profesionales) porque nos enfrentamos a lo desconocido. Es una zona donde se producen los mejores aprendizajes, donde se rompen barreras, se progresa, se alcanza el éxito y el reconocimiento, y sobretodo es donde está la diversión. Yo llamo a esa zona la “zona de diversión” y es por algo.
Paco de Lucía salió de su zona de confort cuando giró con Al Di Meola y John McLaughlin (músicos de jazz). Le costó porque era un ámbito musical extraño para él, tuvo que aprender nuevas escalas y acordes, nuevas armonías. Al acabar la gira se había convertido en un mejor músico (y por lo tanto un mejor guitarrista en su ámbito). Había progresado, había aprendido, había crecido. Se hizo aún más grande. Es el resultado de darse un paseo por la zona de diversión y salir de la zona de aburrimiento. Siempre es así. Dicho de un modo más terrenal: en la vida hay que mojarse. Estamos aquí para aprender, y para aprender hay que experimentar, hay que involucrarse, hay que arriesgarse, hay que mojarse.
 
También asegura que Bruce Springsteen es un líder de referencia. ¿Cuáles son sus cualidades?
Bruce es un líder resonante. Desprende magnetismo, honestidad, proximidad, autenticidad. No solamente lidera a su banda, sino que también lidera al público que va a verle. Es el súmmum del liderazgo. Todos los demás músicos quieren tocar con Bruce, aunque sea una canción solamente. Esto puede verse claramente en el concierto del 25 aniversario del Rock’n’Roll Hall of Fame de 2009. Bruce comparte escenario con un montón de otras grandes figuras que suben a tocar con él. Gran parte de ese concierto pivota alrededor de su persona. Es un líder natural.
Hay personas entre nosotros que tienen esa cualidad. Desprenden ese magnetismo, los demás les seguimos, vibramos en su misma frecuencia cuando él está. Las organizaciones deben identificar a esas personas y generar un ambiente propicio para que puedan desarrollar su liderazgo. Ése es un liderazgo positivo. Hay que rechazar a los que ejercen un liderazgo basado en los galones, en la fuerza o el miedo.
 
¿Cómo se convierte a un cliente en un fan?
Estableciendo un lazo emocional y duradero con él. Para ello hay que tener en cuenta sus emociones. Lo que va a sentir cuando trate con nosotros o cuando utilice nuestros productos o nuestros servicios. Tratemos a las personas como personas, no como a “el mercado”, tengamos en cuenta sus emociones y démosles cariño. Inevitablemente se acabarán convirtiendo en nuestros fans.
 
¿Qué debe hacer un músico nuevo para alcanzar el éxito sin tener detrás un gran apoyo de mercadotecnia? ¿Cómo se aplica eso a un emprendedor a una pequeña Pyme?
Hoy en día los músicos tienen algo que no tenían hace 20 años: Internet. Hay músicos que han sabido utilizar el poder de las redes sociales para darse a conocer. Justin Bieber o Lady Gaga son sólo un ejemplo de ello. El mercado de la música se ha masificado totalmente. Antes sólo unas pocas bandas podían llegar a grabar su música porque la tecnología para ello era carísima y pasar una hora en un estudio de grabación era prohibitivo. Pero hoy en día cualquiera puede hacer música con una calidad mínimamente aceptable con un ordenador y unos micrófonos. Conozco a un músico (Josué Febles) que ha grabado y producido un CD enterito (atención al dato) con un solo micrófono, y debo decir que el resultado es impresionante. Por supuesto si no tienes un buen producto y no le pones corazón mejor dedícate a otra cosa, por mucho que haya redes sociales a tu disposición. Los músicos y los emprendedores son en realidad la misma cosa. Igual que Apple nació en un garaje y Google en otro, hay millones de bandas que han nacido en garajes también, empezando por los Beatles, los Rolling Stones o los Coldplay. Lo que les une es lo mismo: una energía llamada entusiasmo. Armado con entusiasmo cualquiera puede ser imparable. Si al entusiasmo le sumas algo de estrategia y criterio y por supuesto también el factor suerte, la combinación te puede llevar al éxito.
 
Pero no es fácil mantener ese entusiasmo en el tiempo…
Efectivamente, lo que pasa con los emprendedores y las Pymes es que suelen empezar llevados por una visión que les infunde entusiasmo, pero pronto son consumidos por las diferentes crisis que acechan al desarrollo de las empresas: primero de liderazgo, luego de coordinación, luego la burocrática, etc… Muchos emprendedores que logran sobrevivir se ven al cabo de unos años al frente de compañías que absorben su entusiasmo porque deben atender un montón de cuestiones que están muy lejos de la visión que les infundía aquel entusiasmo. Ahora tienen que enfrentarse a temas financieros, a temas de personal, de logística, etc. Eso acaba cansando a cualquiera. Es el síndrome del emprendedor convertido en director general. Cuando una persona está en esa situación, debería pensar en contratar a un director general profesional y dedicarse de nuevo a aquello que inició la compañía, a la visión que le generaba aquél entusiasmo. Seguro que todos saldrán ganando (empezando por él mismo, claro).
 
¿Cómo se puede motivar y entusiasmar a un empleado?
Empezando por abandonar los modelos de gestión del talento habituales, que son intelectuales y tratan de ponerles a todos en la misma media en cuanto a habilidades se refiere. Si un empleado está flojo en capacidad de negociación se le ofrecerá un curso de técnicas de negociación. Al acabar tendremos un empleado mediocre, que ha hecho un curso que tal vez no le interesaba para nada. He participado en varios de esos programas de gestión del talento como empleado, y creo que sería mejor tratar de gestionar el entusiasmo de los empleados, en lugar de su talento. El talento es solamente una potencialidad. Un empleado puede tener mucho talento, pero si no le entusiasma el proyecto no aportará el máximo valor que podría. En cambio el entusiasmo es pura energía. Debemos empezar por identificar las habilidades naturales de cada persona, y en lugar de tratar de transformarlas las organizaciones deberían ser capaces de proporcionar a las personas un entorno donde pudieran brillar, donde pudieran desarrollar al máximo sus habilidades naturales. Así es como podrán aportar el máximo valor a las organizaciones, y además estar motivadas, ser reconocidas y volver a casa felices de lo que hacen. Y de ahí sólo se derivan cosas buenas: fidelidad a la empresa, compromiso, entrega, militancia… Debemos dejar de pretender que las personas nos comportemos como piezas mecánicas de un engranaje. Nosotros tenemos alma, es una gran diferencia.
 
¿Cuál es su receta para salir de la crisis?
Soy músico y por lo tanto mi circuito mental genera razonamientos alternativos. Más que preguntarnos por “cómo salir de la crisis” (que lleva implícito el razonamiento infantil de cómo volver atrás) debemos preguntarnos qué nos enseña esta crisis y lograr que nos lleve a un lugar mejor, adelante, nunca atrás, porque lo que había antes de la crisis no era un mundo sostenible y no debemos volver a él. Ahora, gracias a la crisis podemos aprovechar el momentum para construir un modelo mejor. Creo que tomárselo en positivo es una buena manera de comenzar a construir la solución.
 
Entonces… ¿Qué nos enseña esta crisis?
Que hay que cambiar los parámetros por los que se mueve este mundo. Estamos frente a una triple crisis: financiera, de valores y de sostenibilidad. Debemos reinventarnos completamente. No se trata de adaptarse a los cambios, sino de generar un cambio y de liderarlo. Necesitamos un mundo más colaborativo, menos competitivo. Tal como lo manejamos ahora estamos en lo que se conoce como un “juego de suma cero”, donde lo que uno gana otro lo pierde. Debemos avanzar hacia un juego de suma positiva, un win-win, donde todos ganemos colaborando, bajo parámetros de sostenibilidad y justicia global. Personalmente creo que es una labor larga y que empieza por la educación de nuestros hijos. Debemos educarles de un modo que sean capaces de construir un mundo mejor cuando llegue su momento. Los que ahora estamos en “nuestro momento” lo tenemos complicado para construirlo porque tenemos un montón de barreras mentales (y sociales) que nos frenan. Algo que sí podemos hacer es tratar de identificarlas y romperlas. Por eso hablo de reinvención.
 
¿Considera el teletrabajo una forma viable de trabajar?
Para un minero no, para un mecánico tampoco, para un zapatero tampoco. Pero existen muchas profesiones, las de cuello blanco mayormente, que allí donde haya una línea WIFI o ADSL donde conectar un portátil y cobertura para el teléfono móvil está tu oficina. Pensémoslo sólo un momento. No necesitamos vernos todos los días en el mismo sitio entre nosotros. Eso es agotador física y mentalmente. En la mayoría de oficinas se trabaja en espacios abiertos donde no hay silencio ni capacidad de concentración. También generamos un enorme problema de movilidad urbana y de contaminación, además de un problema gigantesco de conciliación familiar. La generación de nuestros padres está viéndose obligada a cuidar a sus nietos, mientras sus hijos hacen horarios extralargos, de los cuales los desplazamientos se pueden llevar fácilmente un par de horas al día, horas que nos pasamos conduciendo o sentados en el transporte público, algo totalmente improductivo (salvo que en el transporte público aprovechamos para leer, algo que falta en este país).
 
¿Los músicos teletrabajan?
Los músicos han aprendido a teletrabajar entre ellos cuando la distancia era un impedimento. Hasta los Beatles se compraron máquinas reproductoras y grabadoras para poder trabajar en sus casas sin tener que desplazarse siempre a los estudios de la EMI en Abbey Road. Estoy hablando de hace casi 50 años. Muchos músicos aprovechan las nuevas tecnologías para trabajar con otros músicos que están en otros países o incluso al otro lado del mar. Se han grabado muchos discos así aunque pocos son conscientes de ello. La distancia relaja el ánimo, disminuye los conflictos y hace que cuando nos veamos apreciemos mejor el momento. Vernos todos los días nos cansa y nos irrita. Hace poco leía una entrevista que le hicieron a Joaquín Sabina y decía que él y Serrat componen a través de Skype. Si eso le sorprende reflexione y piense que estamos en 2011 y no debería estar sorprendido.
Estoy seguro de que dentro de 20 años recordaremos el pasado (que es nuestro presente) y nos parecerá increíblemente absurda la forma en que vivimos hoy en día (sin teletrabajar). Por favor, dentro de 20 años vuelvan a entrevistarme y así podré decirles aquello de “se lo dije”…
 
¿Por dónde pasa la competitividad de las empresas en el futuro?
Creo que ahora debemos preguntarnos por lo que deben hacer las empresas europeas, porque las potencias emergentes asiáticas se nos echan encima. Nuestras empresas deben apostar por la mejora continua y por la innovación, deben adoptar una mentalidad abierta (basta ya de corbatas, por favor, estamos en el siglo XXI), deben aprender a reinventarse. Debemos preguntarnos en qué podemos competir que no sea copiable. Debemos orientarnos al mercado, y abandonar la orientación al producto que nos ha tenido hipnotizados durante un siglo. Ese tipo de cosas no son tan fácilmente copiables, nos darán un balón de oxígeno durante unos años, al menos.
 
Parece que las empresas están convencidas de que tienen que estar en las redes sociales, pero no tienen muy claro como hacerlo. ¿Cuál es su consejo?
Que entiendan primero lo que significa estar en las redes sociales. No significa “un nuevo canal para comunicar lo que queremos”, sino el canal para conversar con las personas que apuestan por nuestros productos, servicios y marcas. Ya sabemos que los mercados ahora son conversaciones que llevan (o no) a transacciones. Pues bien, las redes nos ayudan a conversar, pero una conversación no es un monólogo, debemos escuchar atentamente lo que nos quieran decir. Es un excelente canal para la co-creación, que lleva a la adopción de productos, y a la deseada lealtad.
 
Sorprende que en sus conferencias en torno a temas empresariales y económicos utilice su guitarra y cante con ella. ¿Cuál es el objetivo? 
Como soy músico soy muy consciente del poder del contraste así que en algunas conferencias aparezco vestido de traje y corbata y luego saco la guitarra y toco algo de Jimi Hendrix, U2 o Pink Floyd. Yo también soy emprendedor y directivo, y vestido así les hago ver que soy uno de ellos. Pero considero que el traje y la corbata son un disfraz, igual que lo es ponerme una camiseta de Led Zeppelin. La vida es un teatro, no lo olvidemos, todo lo que nos ponemos nos disfraza de algo. La reacción del público en mis conferencias siempre es magnífica. A todos les gusta que les transmitas ideas de un modo original e impactante, y sin duda eso es fácil cuando sales armado de una guitarra eléctrica. En ocasiones también toco el piano y la batería, aunque logísticamente eso es más complicado. Antes se decía que “la letra con sangre entra”, pero yo creo que en realidad entra mucho mejor con música. Los asistentes que me escuchan envían al exterior twits de sorpresa y entusiasmo, y además mis conferencias tienen un impacto evidente en los otros conferenciantes que van después de mí. La mayoría se arriesgan más, se mojan más. Creo que no soy sólo un conferenciante, sino también un dinamizador de congresos. Y eso me gusta porque está en la zona de la diversión y aprendo lo indecible.
 
FRASES DESTACADAS
 
“No debemos adaptarnos a los cambios, sino generar un cambio y liderarlo”
 
“Necesitamos un mundo menos competitivo donde todos ganemos colaborando”
 
“Más que preguntarnos cómo salir de la crisis debemos preguntarnos qué nos enseña esta crisis y lograr que nos lleve a un lugar mejor”
 
“Armado con entusiasmo cualquiera puede ser imparable, sumándole algo de estrategia, criterio y suerte”
 
“Sólo crecemos como personas y como profesionales cuando nos enfrentamos a lo desconocido”
 
“Hay que rechazar a los que ejercen un liderazgo basado en los galones, en la fuerza o el miedo”
 
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