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Jueves, 9 de Febrero de 2012
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Imma Tubella: “Las sociedades más emprendedoras son las que están mejor preparadas para superar los entornos de crisis”

La vida de Imma Tubella siempre ha estado ligada la docencia y la comunicación, dos ámbitos que se han cruzado en su trayectoria constantemente. Su intensa actividad profesional no le ha impedido, además, sacar tiempo para publicar varios libros y artículos, entre los que destacan ‘Las formas de consumo de la televisión como generadora de identidad’, ‘La sociedad red en Cataluña’, ‘La transición a la sociedad red’, o ‘Televisión e Internet: la guerra de las pantallas’. Actualmente dirige la UOC, uno de los centros docentes de referencia a nivel mundial, con un firme compromiso de construir “un modelo de universidad abierta a la sociedad, que sea motor de la estrategia de modernización del país y de liderazgo en la sociedad del conocimiento”. Para ello, afirma que las universidades deben “esquivar las peticiones interesadas que puedan provenir de determinados grupos de presión. Una universidad de referencia, prestigio y calidad no puede ignorar la realidad de la sociedad en la que vive”.

Abril, 2009

EL PERFIL

 
Imma Tubella dirige desde hace casi cuatro años la Universitat Oberta de Catalunya (UOC), un centro docente que ha pasado de los 200 estudiantes iniciales a los más de 47.000 actuales, repartidos en más de 70 países y que cuenta con 27 titulaciones y 345 cursos de posgrado. Doctora en Ciencias Sociales y profesora de Teoría de la Comunicación, ha sido también vicepresidenta de la Sociedad Catalana de Comunicación del Institut d'Estudis Catalans (1995-2003), vicerrectora de investigación y codirectora del Programa de Doctorado de la UOC (1999-2003), vicepresidenta del Internet Interdisciplinary Institute –IN3– (1998-2003), miembro de la Comisión Asesora sobre Telecomunicaciones y Sociedad de la Información del Departamento de Universidades, Investigación y Sociedad de la Información de la Generalitat de Catalunya (1998-2003) y presidenta de la Fundación de la Universitat Catalana d'Estiu (2006-2007).
 
En el ámbito de la docencia, fue profesora de Estructura Internacional Audiovisual de la Universidad Autónoma de Barcelona (1995-1998) y profesora de Teoría de la Comunicación de la Universidad Ramon Llull (1998-2003) También fue miembro del Consejo de Administración de la Corporación Catalana de Radio y Televisión (2000-2004), del Comité Europeo de la European Association of Regional Television –CIRCOM Regional– (1988-1998) y del Consejo del Instituto Franco-Catalán Transfronterizo –Universidad de Perpiñán– (desde 2000).
 
Actualmente es miembro, entre otros, del Consejo Asesor de Telefónica; de la Fundación FUNDACC, el Barómetro de la Comunicación y la Cultura; del Patronato de la Fundación Barcelona Media, de la Universidad Pompeu Fabra, y forma parte del jurado de los Premis Nacionals de Radiodifusión y TV de Cataluña y los premios RAC (Radio Asociación de Cataluña)
 
Atravesamos una etapa complicada tanto en el ámbito económico como en el social. ¿Cuál es el papel que tiene y el que debería desempeñar la universidad en las actuales circunstancias?
 
La universidad es una institución al servicio de la sociedad, pensada para contribuir a su desarrollo a través de la difusión, la creación y la propagación del conocimiento que alberga y genera. En momentos de cambios como éste, es más necesario que nunca que la sociedad en su conjunto vea en la formación y en la cualificación de los trabajadores, y por tanto en la universidad, una vía para combatir la crisis y repensar el modelo de crecimiento económico. Si queremos estar a la vanguardia y construir una sociedad de referencia, destacada por el bienestar de las personas, la competitividad de las empresas, por el liderazgo en conocimiento, en nuevas tecnologías, en infraestructuras y en resultados, tenemos que apostar fuertemente por el conocimiento, la investigación y la innovación. Estos tres elementos forman parte del capital que las universidades pueden ofrecer a sus entornos.ç
 
¿Por qué es tan poco habitual la autocrítica en la institución universitaria, cuando se trata, precisamente, de un ámbito especialmente importante y responsable en la formación de las personas y en la configuración de las sociedades?
 
En nuestro caso, en la UOC, la autocrítica es constante. Sólo podremos mejorar si analizamos qué va bien y qué va mal. En lugar de autocrítica, yo diría que el problema radica, tal vez, en el hecho de que las universidades en general tienen poco margen de maniobra para adaptarse rápida y ágilmente a los cambios sociales. No sé por qué estos días me martillea en la cabeza la frase de Gramsci: “Ante el pesimismo de la inteligencia, pongamos el optimismo de la razón”.
 
Respecto a las directrices que emanan de la declaración de bolonia: ¿van a contribuir al cambio pendiente en la universidad?
 
Bolonia es una fuente de innovación muy importante y nos ofrece la oportunidad de construir una nueva universidad, pero no hay cambio sin voluntad. Las universidades tenemos una fuerte voluntad de transformación, y en particular la UOC tiene muy clara la vocación de liderazgo en la enseñanza universitaria no presencial. No obstante, es cierto que esta voluntad tiene que ir acompañada de un entorno que nos ayude. La adaptación no es a coste cero y exige un esfuerzo inversor importante. Hace falta más implicación financiera de las administraciones públicas, vinculada al cumplimiento de objetivos, y más capacidad del sistema universitario para, por un lado, conseguir financiación de las principales instituciones privadas del país y, por otro, acostumbrarse a la gestión transparente y al rendimiento de cuentas.
 
La UOC es una universidad joven, innovadora, orientada al futuro y sin una pesada carga histórica. ¿Lo va a tener más fácil en este nuevo escenario?
 
Sin lugar a dudas. La evaluación continua, la utilización de nuevas tecnologías en el proceso de aprendizaje, o el hecho de situar al estudiante en el centro del modelo de enseñanza/aprendizaje, son elementos que ya forman parte del ADN de la UOC. Por tanto, es evidente que tenemos un papel de liderazgo notable en el proceso de adaptación al espacio europeo de educación superior. Desde sus inicios, la UOC posee un modelo de aprendizaje que tiene en cuenta las necesidades del estudiante, que se centra en la calidad, que evalúa sobre todo a partir del trabajo constante del estudiante y que se basa en la utilización de las tecnologías y de los recursos digitales. Pero, ante todo, lo que sitúa a la UOC en una posición de liderazgo es su enorme flexibilidad y, por tanto, capacidad de adaptación al cambio.
 
¿Cuáles son las claves que han permitido a la UOC ser una referencia en el mundo?
 
El gran secreto de la UOC es que no pasó el modelo educativo tradicional a la red. Para nosotros el estudiante es el centro, y nos tenemos que preguntar qué necesita, pues se ha de tener en cuenta que, en muchas ocasiones, también trabaja. Hemos de plantearnos qué materiales necesita, cómo tienen que ser, etcétera. Es un cambio total del proyecto pedagógico. También llevamos a cabo la evaluación continua, que siguen un 90% de estudiantes, pese a que no es obligatoria. Aparte del modelo pedagógico, la UOC nació para responder a una demanda social que ha ido creciendo: la necesidad de formación a lo largo de la vida y la necesidad de muchas personas, que en su momento dejaron los estudios y que ahora quieren compaginarlos con su trabajo y han vuelto a la universidad gracias a la flexibilidad que ofrecemos. Otro motivo es que en el año 1995, cuando nació la UOC, en Cataluña el uso de Internet era muy incipiente. Pero partimos en el momento del impulso. En estos quince años, la sociedad ha cambiado mucho y ha aceptado a la UOC de manera amplia.
 
Entre sus prioridades como rectora está hacer de la UOC una universidad multilingüe. ¿Cómo se está avanzando en esta línea?
 
Estamos avanzando mucho. La previsión es poner en marcha nuestra oferta multilingüe para la comunidad internacional con un amplio despliegue en inglés en una primera fase y al menos un máster en francés, el próximo curso. También estamos preparando oferta en mandarín y en árabe. Ya tenemos algún curso en amazigh y en bosnio. También estamos trabajando en un depósito de lenguas.
 
Otro elemento que desea potenciar es la investigación. ¿Cuáles son los criterios que aplicará en este sentido?
 
La investigación en la UOC se basa, en gran medida, en el ámbito de las TIC y de la sociedad de la información, centralizado en el Internet Interdisciplinary Institute (IN3) de la UOC, dirigido por el profesor Manuel Castells. La novedad de este año es la creación del eLearn Centre, un centro de innovación e investigación especializado en aprendizaje virtual en línea con los valores de excelencia, innovación y liderazgo de la UOC en el ámbito de la formación en línea.
 
El perfil de su alumnado es muy diferente al de las universidades convencionales. ¿Es también más exigente?
 
Seguramente. La mayor parte de los estudiantes se sitúan en una franja de edad que va de los 30 a los 35 años. Responden a perfiles muy variados: madres trabajadoras, personas que tienen a cargo a otras personas, profesionales en activo que quieren ampliar conocimientos académicos, estudiantes que en su momento no acabaron sus estudios superiores y que ahora vienen a hacerlo a la UOC, personas que quieren cursar segundas carreras, etcétera. Precisamente la UOC se creó para servir a estos colectivos, para las personas que quieren estudiar pero que no pueden ir a la universidad durante la jornada laboral. No obstante, si bien es cierto que la mayoría de los estudiantes responden a este perfil, también empezamos a tener nativos digitales, que ya han nacido conectados a Internet y que se sienten más cómodos en nuestra universidad, más próxima a un medio de comunicación que a una universidad tradicional y con un modelo pedagógico distinto. Para ellos, Internet no es un instrumento como lo es para nosotros, es una forma de pensar y de actuar, de vivir. Por consiguiente, es normal que nos vean a nosotros como su universidad natural.
 
Se habla permanentemente de la necesidad de fortalecer la colaboración universidad-empresa, pero parece que no se consiguen grandes avances. ¿Qué hay que hacer para cambiar esta dinámica?
 
En primer lugar, intensificar los lazos entre las dos partes y trabajar más en colaboración y, en segundo lugar, ir cambiando la mentalidad que dice que la conexión universidad-empresa es negativa. La universidad está obligada a ir siempre más allá, a hacer prospectiva y a superar las barreras del conocimiento independientemente del momento que vivimos. Si no lo hace, nunca será de prestigio, referencia y calidad. Las universidades tienen que dar una respuesta rápida y eficaz a las necesidades que surgen en una sociedad en constante transformación. Si la universidad y la empresa no van de la mano, no conseguiremos la excelencia de la formación superior y el liderazgo en el campo de la innovación y de la investigación. En esto tenemos que mirar lo que se hace en EEUU y aprender.
 
¿Se fomenta lo suficiente el emprendizaje? ¿Se ayuda a los jóvenes que desean ser emprendedores?
 
No, y precisamente para fomentar el emprendizaje hemos impulsado algunos programas de posgrado. Por ejemplo, el curso pasado impulsamos el primer programa interuniversitario diseñado específicamente para emprendedores, cuyo nombre es Programa intensivo en creación de empresas, con el objetivo de promover e incentivar el emprendizaje. Supongo que en todas partes pasará lo mismo, pero estoy convencida de que el futuro de Cataluña está directamente ligado al desarrollo de sus capacidades emprendedoras y de que las universidades están comprometidas con el desarrollo de esta capacidad de emprendizaje. Son precisamente las sociedades más emprendedoras las que están mejor preparadas para superar los entornos de crisis.
 
¿Cuáles son sus principales retos pensando en el futuro de la UOC?
 
El primer reto es que la UOC, además de ser una universidad en la red, trabaje en red. Para ello se ha de reforzar, por tanto, la cooperación y la colaboración con otras instituciones tanto del entorno más inmediato como del ámbito internacional; el segundo es que sea una universidad multilingüe; y el tercero, no menos importante, que sea una institución académica competitiva y referente de calidad, especialmente en la enseñanza virtual y en la formación a lo largo de la vida.
 
¿Se están sentando adecuadamente las bases para hacer de la universidad un agente de innovación? ¿En qué aspectos concretos están trabajando desde la UOC para desempeñar esta función de manera adecuada?
 
Toda la comunidad universitaria tiene que erigirse en fuente de innovación, y nuestro objetivo más inmediato es avanzar e innovar en el modelo educativo. La universidad del futuro me la imagino mucho más abierta y flexible, muy distinta de la que conocemos; más como un faro que como una torre de marfil. Me imagino un modelo de universidad que incorpore la innovación como sistema de crecimiento del conocimiento con un mayor desarrollo de la investigación y la innovación en contacto con las instituciones y las empresa.
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