Diálogos en el planeta
Una parte del mundo tiene más privilegios que defender. Hay que avanzar del conflicto a la cooperación. El envejecimiento de la población presenta muchos retos… Tendremos que innovar en este campo
Abril, 2011
José Luis Larrea. Presidente de
Ibermática
Los
contextos condicionan nuestra manera de proyectar el pensamiento. Esto,
además de inevitable, no es malo si somos conscientes de esa realidad.
Un discurso, cualquier discurso, puede ser impecable en su contexto y
un auténtico despropósito sacado del mismo. Por eso es importante
reconocer que el reto de la innovación se produce en el contexto de la
Sociedad de la Información, que sitúa cualquier discusión en una
dimensión planetaria en la que las personas se relacionan. Pues bien,
no hay progreso sin reconocer la existencia del otro, sin asumir que no
estamos solos, sin atrevernos a dialogar. Ese diálogo con los demás,
incluido con el planeta en el que existimos, es fundamental y va a
determinar el tipo de relaciones que seamos capaces de establecer.
Relaciones con otros, como individuos y también como organizaciones,
porque las organizaciones las forman y las desarrollan las personas.
También relaciones con el medio ambiente, con el planeta, porque todo
se nos ha hecho global.
Las
relaciones de los individuos con el planeta ponen de manifiesto la
importancia capital para nuestra sociedad del medio ambiente y la
energía. La conciencia de la escasez de recursos, la percepción de que
el planeta no es infinito, de que es un espacio cerrado, de que se nos
puede agotar, pone de manifiesto la importancia creciente de las
políticas de protección medioambiental y el carácter estratégico de las
fuentes de energía. Este aspecto de nuestra sociedad es muy relevante
y, además, urgente. Aquí la gestión del tiempo, como en otros muchos
aspectos, nos juega una mala pasada. Lo mismo que uno actúa a lo largo
de su vida hasta que llega la vejez "como si fuésemos a vivir para
siempre", lo mismo nos ocurre con el planeta. Pensamos que el tiempo es
infinito, y lo es, pero no nuestro tiempo ni el tiempo de nuestro
mundo. Hay fuerzas en marcha que están consumiendo ese tiempo, nuestro
tiempo. Es verdad que sabemos lo que tenemos que hacer y, sobre todo,
lo que no debemos hacer, pero no lo hacemos. Y el tiempo pasa. Es la
tensión entre el corto y el largo plazo. Debemos asumir el reto de
enfrentar este diálogo con el planeta para respetarlo y permitir un
desarrollo sostenible para todos. Aquí hay un verdadero yacimiento para
la innovación, no sólo desde la tecnología, también desde la cultura y
manera de enfrentarnos al mundo, desde los procesos y la forma de hacer
las cosas, y desde las relaciones con los demás para compartir el
progreso.
Otro
diálogo fundamental que deberemos afrontar desde nuevas ópticas, a las
que no es ajena la visión planetaria, es el diálogo con los demás
habitantes del planeta. Todos estamos en alguna parte del globo,
nacemos en alguna parte del mundo, y eso determina dramáticamente
nuestras posibilidades de vivir y de desarrollarnos como personas.
Todas las partes del mundo no son iguales, unas están más desarrolladas
que otras, tienen más privilegios que defender. Otras miran al "primer
mundo" y ven un mundo de oportunidades que a ellos se les niegan. Y
además lo ven. No sólo lo intuyen, lo ven, porque las comunicaciones
nos han hecho más globales que nunca. No sólo sabemos que otros
existen, sino que vemos cómo existen, qué tienen. Este diálogo entre
individuos de diferentes partes del planeta es un diálogo entre tribus,
que cada vez va a ser más complicado y que deberemos afrontar. Los
movimientos migratorios no son movimientos de "alienígenas" que vienen
a invadirnos, son movimientos de otros congéneres de la especie que
buscan progresar. La dialéctica de los unos y de los otros, en la que
es inevitable caer porque somos uno y el otro es otro, deberá
evolucionar del conflicto a la cooperación. Sabemos que el
reconocimiento de la diversidad, como primer paso para establecer el
diálogo y cooperar, es fundamental para innovar.
Pero
las tendencias demográficas no sólo son importantes a escala planetaria
para entender la relevancia de las políticas de inmigración y explicar
los miedos al otro, también se mueven en un plano más próximo. La
demografía nos explica no sólo la evolución de las diferentes tribus
sino también el desarrollo de cada tribu. Por eso es relevante abordar
los problemas de algunas comunidades derivados de un paulatino
envejecimiento de la población. Cómo abordar políticas que resuelvan
este problema tiene mucho que ver con la cultura, la manera de ser y
comportarse de los elementos de cada tribu y con las actitudes para
incorporar a miembros de otras tribus que vienen a compartir su futuro
con nosotros. Este campo del progresivo envejecimiento de la población
en algunas sociedades está lleno de retos de todo tipo: económicos,
asistenciales, sanitarios, educativos, culturales… Vamos a tener que
innovar en ese campo, sin ninguna duda.
Además
la lógica de la evolución plantea otro diálogo básico para el progreso
entre las jóvenes generaciones y las viejas. En general, las élites
dominantes, constituidas por los miembros maduros de la especie, dicen
lo que hay que hacer y lideran el discurso del cambio y la innovación.
Mientras tanto, los especimenes jóvenes asisten al espectáculo
sintiéndose protagonistas de una historia que les viene dada. A veces
se atreven a opinar y reciben, en el mejor de los casos, una mirada de
condescendencia. Necesitamos profundizar en un diálogo real entre los
jóvenes y los que no lo son, porque es importante para abordar el
futuro. Debemos dar más protagonismo a las nuevas generaciones. Son
generaciones diferentes, pero el futuro depende de
ellas.
Estas
son algunas de las expresiones de la necesidad de diálogo que debemos
afrontar sin dilación. Hay más, muchas más. Entre ellas me gustaría
apuntar, para finalizar, la que tiene que ver con el reto de gobernar
el mundo. Algo así como el gobierno de las tribus. Cómo van a
relacionarse unos estados y sus gobiernos con otros, cómo van a ser
capaces de articular un modelo de gobernanza que facilite el diálogo
con el planeta, entre tribus y entre individuos. Tremendamente
sugerente y lleno de desafíos, será también determinante para el
progreso.
