Portada www.ibermatica.com OFICINA DE PRENSA    Opinión CONTACTO
Jueves, 24 de Mayo de 2012
Herramientas Personales

Diálogos en el planeta

Una parte del mundo tiene más privilegios que defender. Hay que avanzar del conflicto a la cooperación. El envejecimiento de la población presenta muchos retos… Tendremos que innovar en este campo

Diálogos en el planeta

El presidente de Ibermática, José Luis Larrea

Abril, 2011

José Luis Larrea. Presidente de Ibermática
Los contextos condicionan nuestra manera de proyectar el pensamiento. Esto, además de inevitable, no es malo si somos conscientes de esa realidad. Un discurso, cualquier discurso, puede ser impecable en su contexto y un auténtico despropósito sacado del mismo. Por eso es importante reconocer que el reto de la innovación se produce en el contexto de la Sociedad de la Información, que sitúa cualquier discusión en una dimensión planetaria en la que las personas se relacionan. Pues bien, no hay progreso sin reconocer la existencia del otro, sin asumir que no estamos solos, sin atrevernos a dialogar. Ese diálogo con los demás, incluido con el planeta en el que existimos, es fundamental y va a determinar el tipo de relaciones que seamos capaces de establecer. Relaciones con otros, como individuos y también como organizaciones, porque las organizaciones las forman y las desarrollan las personas. También relaciones con el medio ambiente, con el planeta, porque todo se nos ha hecho global.
 
Las relaciones de los individuos con el planeta ponen de manifiesto la importancia capital para nuestra sociedad del medio ambiente y la energía. La conciencia de la escasez de recursos, la percepción de que el planeta no es infinito, de que es un espacio cerrado, de que se nos puede agotar, pone de manifiesto la importancia creciente de las políticas de protección medioambiental y el carácter estratégico de las fuentes de energía. Este aspecto de nuestra sociedad es muy relevante y, además, urgente. Aquí la gestión del tiempo, como en otros muchos aspectos, nos juega una mala pasada. Lo mismo que uno actúa a lo largo de su vida hasta que llega la vejez "como si fuésemos a vivir para siempre", lo mismo nos ocurre con el planeta. Pensamos que el tiempo es infinito, y lo es, pero no nuestro tiempo ni el tiempo de nuestro mundo. Hay fuerzas en marcha que están consumiendo ese tiempo, nuestro tiempo. Es verdad que sabemos lo que tenemos que hacer y, sobre todo, lo que no debemos hacer, pero no lo hacemos. Y el tiempo pasa. Es la tensión entre el corto y el largo plazo. Debemos asumir el reto de enfrentar este diálogo con el planeta para respetarlo y permitir un desarrollo sostenible para todos. Aquí hay un verdadero yacimiento para la innovación, no sólo desde la tecnología, también desde la cultura y manera de enfrentarnos al mundo, desde los procesos y la forma de hacer las cosas, y desde las relaciones con los demás para compartir el progreso.
 
Otro diálogo fundamental que deberemos afrontar desde nuevas ópticas, a las que no es ajena la visión planetaria, es el diálogo con los demás habitantes del planeta. Todos estamos en alguna parte del globo, nacemos en alguna parte del mundo, y eso determina dramáticamente nuestras posibilidades de vivir y de desarrollarnos como personas. Todas las partes del mundo no son iguales, unas están más desarrolladas que otras, tienen más privilegios que defender. Otras miran al "primer mundo" y ven un mundo de oportunidades que a ellos se les niegan. Y además lo ven. No sólo lo intuyen, lo ven, porque las comunicaciones nos han hecho más globales que nunca. No sólo sabemos que otros existen, sino que vemos cómo existen, qué tienen. Este diálogo entre individuos de diferentes partes del planeta es un diálogo entre tribus, que cada vez va a ser más complicado y que deberemos afrontar. Los movimientos migratorios no son movimientos de "alienígenas" que vienen a invadirnos, son movimientos de otros congéneres de la especie que buscan progresar. La dialéctica de los unos y de los otros, en la que es inevitable caer porque somos uno y el otro es otro, deberá evolucionar del conflicto a la cooperación. Sabemos que el reconocimiento de la diversidad, como primer paso para establecer el diálogo y cooperar, es fundamental para innovar.
 
Pero las tendencias demográficas no sólo son importantes a escala planetaria para entender la relevancia de las políticas de inmigración y explicar los miedos al otro, también se mueven en un plano más próximo. La demografía nos explica no sólo la evolución de las diferentes tribus sino también el desarrollo de cada tribu. Por eso es relevante abordar los problemas de algunas comunidades derivados de un paulatino envejecimiento de la población. Cómo abordar políticas que resuelvan este problema tiene mucho que ver con la cultura, la manera de ser y comportarse de los elementos de cada tribu y con las actitudes para incorporar a miembros de otras tribus que vienen a compartir su futuro con nosotros. Este campo del progresivo envejecimiento de la población en algunas sociedades está lleno de retos de todo tipo: económicos, asistenciales, sanitarios, educativos, culturales… Vamos a tener que innovar en ese campo, sin ninguna duda.
 
Además la lógica de la evolución plantea otro diálogo básico para el progreso entre las jóvenes generaciones y las viejas. En general, las élites dominantes, constituidas por los miembros maduros de la especie, dicen lo que hay que hacer y lideran el discurso del cambio y la innovación. Mientras tanto, los especimenes jóvenes asisten al espectáculo sintiéndose protagonistas de una historia que les viene dada. A veces se atreven a opinar y reciben, en el mejor de los casos, una mirada de condescendencia. Necesitamos profundizar en un diálogo real entre los jóvenes y los que no lo son, porque es importante para abordar el futuro. Debemos dar más protagonismo a las nuevas generaciones. Son generaciones diferentes, pero el futuro depende de ellas.
 
Estas son algunas de las expresiones de la necesidad de diálogo que debemos afrontar sin dilación. Hay más, muchas más. Entre ellas me gustaría apuntar, para finalizar, la que tiene que ver con el reto de gobernar el mundo. Algo así como el gobierno de las tribus. Cómo van a relacionarse unos estados y sus gobiernos con otros, cómo van a ser capaces de articular un modelo de gobernanza que facilite el diálogo con el planeta, entre tribus y entre individuos. Tremendamente sugerente y lleno de desafíos, será también determinante para el progreso.

Acciones de Documento