Gestionar las relaciones cuesta, y mucho
El tiempo es cada vez un elemento más escaso y, dependiendo de su correcta administración, estaremos más o menos capacitados para vivir en un mundo de constante cambio. Trabajemos en capacitar a la organización de forma global y dotarla de los recursos adecuados para que sea capaz de gestionar y establecer relaciones duraderas.
Septiembre, 2011
José
Manuel Ramos Centeno.
Responsable
de HCM de Ibermática
¿Cuántos
amigos tienes? ¿Con cuántos mantienes una relación fluida (contactos
más o menos semanales)? Y ahora que la mayoría estamos en las redes
sociales (o empezamos a hacer nuestros pinitos), ¿cuántos seguidores
tienes en Twitter? ¿Y amigos en Facebook? ¿Con cuántos compartes
información? ¿A cuántos sigues tú? Y esto no es todo..., lo que me
llama la atención es saber de dónde sacas tiempo para hablar con todos
ellos. ¿Por qué los consideras tus amigos? Sería mejor llamarles
contactos, personas con las que mantienes algún tipo de relación.
Además, a muchos no los has visto nunca y a otros hace veinte años que
no les ves. ¿Realmente un clic de distancia te va a ayudar a establecer
algún vínculo real con ellos?
El
tiempo necesario para mantener una relación adecuada con todos ellos no
es algo trivial. Reuniones, llamadas, proyectos en marcha, objetivos,
el curso, la familia, la mascota Todo a nuestro alrededor parece que
trabaja en nuestra contra para dedicarnos a cultivar estas relaciones.
El tiempo es cada vez un elemento más escaso y, dependiendo de su
correcta administración, estaremos más o menos capacitados para vivir
en un mundo de constante cambio. Al final, es un tema de prioridades.
Para aquello que nos interesa siempre solemos encontrar un
hueco.
Además
contamos con la ayuda de la tecnología: agendas electrónicas, redes
sociales, pdas, smartphones. Con esta horda de dispositivos disponemos
cada día de más posibilidades para ampliar y estar más cerca de nuestro
círculo de contactos. Actualmente todo se basa en relaciones y en
función de nuestra capacidad para gestionarlas obtendremos mayor éxito
en lo que nos propongamos. Nuestra vida y relaciones se asemejan a una
caja en la que queremos meter muchos objetos. ¿Por dónde empezamos para
asegurarnos de que quepa el máximo posible?
Existe
una solución más o menos sencilla. Debemos empezar teniendo en cuenta
los objetos más grandes. Cuando la caja esté llena con ellos tomaremos
el siguiente grupo según el orden de tamaño. Éstos ocuparán los huecos
que quedan entre los grandes. Y así podremos continuar introduciendo
objetos cada vez más pequeños. ¿Y en qué se parece esto a gestionar las
relaciones? Pues es la esencia de su gestión. Deberemos tratar primero,
prestarles una atención especial, priorizar, aquellas relaciones que
más nos llenan y sin las cuales sería complicado avanzar. Estas
relaciones dan sentido a nuestras vidas. Para unos será la familia,
para otros un grupo de amigos y para otros su trabajo. Posteriormente
vamos incorporando a nuestra vida (simbolizada por la caja) otras
relaciones de menor importancia (en este caso el tamaño sí influye).
Todas ellas van completando nuestra vida y caben en nuestra
caja.
Por lo
tanto, es clave saber elegir cuáles son las relaciones que consideramos
prioritarias, ya que a ellas deberemos darles un lugar especial y
dedicarles más atención.
Recientemente,
en una sesión impartida por Charlene Li (autora de El Mundo
Groundswell), ésta hablaba de cómo aprovechar el poder de las redes
sociales. Y no se cansó de repetir cada vez que cambiaba de tema que la
clave está en las relaciones. La verdadera revolución desde la llegada
de las redes sociales y los entornos 2.0 no está en las herramientas.
Estas son sólo formas de potenciar lo esencial. La verdadera revolución
está en que el movimiento del mundo se centra en torno a las relaciones
entre las personas. Y lo importante no será el número de fans o
seguidores, sino la calidad de los mismos. Aunque tengamos contacto con
muchas personas, dado que nuestro tiempo es limitado y nuestras
obligaciones variadas, no seremos capaces de mantener una relación
similar con todos ellos. Por tanto, tendremos que elegir con quién nos
relacionamos de una forma más cercana.
En las
organizaciones ocurrirá algo similar, aunque a otra escala. Y será
necesario contar con toda la capacidad de la organización. Todas las
personas que integran la organización pueden aportar. Es necesario
capacitarles para que sean capaces de establecer relaciones duraderas
con los distintos grupos de interés. Y el éxito de cada uno de ellos
aumentará el éxito de la organización en su conjunto, al igual que el
fracaso de alguno de ellos repercutirá en la
organización.
Así que
trabajemos en capacitar a la organización de forma global y dotarla de
los recursos adecuados (herramientas, tiempo, personas) para que sea
capaz de gestionar y establecer relaciones duraderas. Y si no, valorad
lo que ocurriría si no lo hacemos.
