Portada www.ibermatica.com OFICINA DE PRENSA    Opinión CONTACTO
Jueves, 24 de Mayo de 2012
Herramientas Personales

Hacia el cambio cultural en la gestión de las personas

Hemos pasado de centrarnos en el producto, a centrarnos en el cliente. El siguiente paso son las personas. No hay recetas milagrosas y únicas, cada organización es diferente. La buena noticia es que hay modelos de referencia que pueden guiarnos en cómo orientar nuestros esfuerzos hacia niveles óptimos de gestión y calidad.

Hacia el cambio cultural en la gestión de las personas

José Manuel Ramos

Mayo, 2011

 
José Manuel Ramos Centeno.Responsable de HCM de Ibermática
 
Las diferentes situaciones con las que me he encontrado recientemente me han hecho plantearme en varias ocasiones, últimamente de forma repetitiva, si somos capaces de recibir todo el aluvión de elementos que nos rodean. Y no solo ser capaces de enterarnos de lo que sucede a nuestro alrededor sino tener tiempo para asimilarlo y actuar en consecuencia.
 
Web 2.0, talento, motivación, crisis, conocimiento, redes corporativas, aprendizaje informal, innovación... son solo algunos ejemplos de todo lo que está emergiendo y que las organizaciones deben ser capaces de asimilar. Las personas tenemos un ritmo de asimilación y aprendizaje, y en cada una es diferente. Imagínense cómo se puede llevar esto en una organización. Al contrario de lo que ocurre en la naturaleza, las organizaciones se mueven al ritmo del más lento (teniendo en cuenta al grupo de personas con capacidad de decisión en la organización). Mientras que a lo largo de la historia se ha visto que los que tienen más posibilidades de sobrevivir son los más evolucionados, es decir, los que tienen mayor capacidad de adaptación. En el mundo empresarial no iba a ser menos. De hecho hay estudios que pronostican que en los próximos 5 años solo quedarán el 20 por ciento de las empresas que actualmente están en el Top 100.
 
He leído en diversidad de entrevistas a directores de RR.HH. que para asegurarse la viabilidad de su organización es necesario un cambio cultural que modifique el centro en torno al cual se muevan las acciones estratégicas: las personas en lugar de los clientes. Al igual que Copérnico consiguió cambiar el modelo geocéntrico del Sistema Solar por uno heliocentrista planteándose nuevas formas de ver las cosas, en las organizaciones debemos plantearnos otras formas de gestionar nuestra compañía que permitan evolucionar hacia una mayor eficiencia.
 
Quiero contarles la experiencia que he tenido durante los años que llevo haciendo consultoría de RR.HH. como ejemplo de lo que supone mover las organizaciones. Allá por el año 1998, cuando comencé mi andadura por el mundo de los RR.HH, mi perfil era técnico, sentía mucha curiosidad por cómo se organizaban las empresas. Creía que los resultados serían de una determinada forma o de otra en función de su organización. En esa época la gestión de personal (como normalmente se la llamaba) no era más que un área puramente administrativa. De hecho, en la mayoría de las empresas dependía de áreas financieras o estaba mezclada con departamentos tan dispares como sistemas, informática o similares. A mí me sorprendía bastante que los responsables de estas áreas generalmente no tenían un conocimiento explícito en ella y en algunas ocasiones incluso era un área de "retiro digno". Por aquella época se empezaba a pensar en ERPs y otras herramientas que proporcionaran las ventajas de integrar la información. Con ella se podían obtener datos objetivos de lo que se hacía (fundamentalmente lo que costaban las personas) para presentarlos a la dirección. La implantación de este tipo de herramientas continúa actualmente a medida que las empresas se globalizan y ya nadie duda de la conveniencia de contar con un sistema de estas características.
 
A partir del año 2000 y con toda la burbuja de las ".com", los proveedores de soluciones de RR.HH. empezaron a aportar soluciones web que le daban una apariencia más moderna a lo que ya se tenía. Pero hasta dos años después no empezaron las empresas a demandar este tipo de servicios. En este punto ya se empezaba a dirigir la atención hacia los empleados, aunque solo fuera desde un punto de vista un tanto egoísta, para descentralizar tareas administrativas. Actualmente aún hay un gran número de organizaciones en España que ni siquiera han dado este paso o, si lo han dado, no lo han asimilado culturalmente. Por tanto la inversión tecnológica realizada no tiene resultados. Y, ahora, para acabar de rizar un poco más el rizo nos hablan de gestión del conocimiento, el talento y los entornos colaborativos. ¡Si aún no habíamos sido capaces de asimilar el paso anterior! Como todo siempre hay excepciones, no nos vayamos a creer.
 
El comportamiento de las personas no es algo que pueda cambiarse radicalmente de un día para otro. Hay multitud de ejemplos que demuestran que la inversión en personas es útil y rentable pero no se puede plantear a corto plazo. Para ello no se deben tomar soluciones rápidas para continuar funcionando. En su lugar se deberían acometer reformas estructurales que permitan consolidar la organización en el futuro.
 
En resumen, hemos pasado de centrarnos en el producto, a centrarnos en el cliente. El siguiente paso son las personas. No hay recetas milagrosas y únicas, cada organización es diferente. La buena noticia es que hay modelos de referencia que pueden guiarnos en cómo orientar nuestros esfuerzos hacia niveles óptimos de gestión y calidad indicando el qué hacer, cómo hacerlo y usando métricas para avanzar con rigor y consistencia (EFQM, PeopleCMM e Investors in People son los ejemplos más característicos que he conocido en este ámbito). Además, es necesario enfocar los esfuerzos en otros dos elementos: preparar a las personas de nuestra organización (comunicando, formando...) y crear entornos que favorezcan la participación de los empleados involucrándolos en la gestión organizativa (social media sería un buen ejemplo). Un ingrediente añadido son las herramientas tecnológicas que soporten la gestión. En este campo hay muchas y tanta variedad nos puede hacer perdernos en un mar de dudas. Si definimos una estrategia sólida y va acompañada del liderazgo adecuado, existen multitud de estudios que clasifican la tecnología existente para avanzar en la dirección elegida.
 
La evolución y el cambio son imparables. Es como una carrera de fondo en la que lo más importante es poder llegar al final. Nos queda mucho por ver, hay que irse preparando y el tiempo no juega a nuestro favor.
 
 
Acciones de Documento